Número veintidós,
calle Valentuñana,
una esquina que da al sol,
la mujer, el constructor,
y dando siempre jarana,
desde el mayor al menor,
un hermano y cuatro hermanas,
casi no lo conocí;
pero con poco me sobra,
desde el día que descubrí
que se hizo gracias a ti,
la sublime maniobra,
que tú tuviste el honor
de encargarte del montaje,
y al lado de un espigón,
pusiste con precaución
la Venus con su oleaje,
y creo que ya han aprobado
una estatua bien cerquita,
para el hombre que ha logrado,
haber cinco hijos criado,
la Venus haber colocado,
y un hogar siempre petado
donde reinaba Antoñita,
dicen que tu escultura
va a ir sobre un pedestal,
enfrente de la criatura,
donde las olas apuran
y suena el ruido del mar,
con la siguiente lectura:
¡Aquí descansa un figura,
Alfonso Gómez Vidal!