Recuerda que te quejabas
de ir cargando las mochilas,
que la cuesta se empinaba,
que la energía se acababa
y no te quedaban pilas,
mañana te reseteas,
y te pones coloretes,
y dejas de hacer apnea,
y subes con la marea
y aprovechas la corriente,
y llegas hasta la orilla,
y pisas por fin la arena,
y le pides al gorrilla
una sierra y una silla
... y te cortas las cadenas,
y que te sirvan un vino
en un mantel de buen paño,
y brindas con el destino
porque aún tienes camino
y te han regalado otro año,
y yo cuando esto termino
también bajo a darme un baño.