Te levantas de mañana, hoy empieza otra jornada, tengas o no tengas ganas, pones tu sonrisa ufana porque no te cuesta nada,
tiras pa la oficina o a la calle del tirón, te cambias en la cabina, eres Clark Kent con gomina, con tu traje y tu mechón,
lidias con los clientes, recoges catorce NO, y tiras para el siguiente llevando alta la frente porque es tu profesión, y aquí el que no calla miente, pues vender, vendemos tós,
dos llamadas de tu jefe y un reporte en el coche, tres clientes que se quejen, dos que tirado te dejen y tú sin hacer un reproche,
y así hasta que llega la tarde, y das al traje una plancha, y aún hay gente cobarde que dicen con mucho alarde que lo nuestro es molestarles, y que se queda tan ancha.