A aquella escalera mecánica (de la Galería San Cristóbal)

Ya no está aquella escalera
que te subía y te bajaba,
si de Fortaleza vinieras
tendrás que bajar por fuera,
pues allí no queda nada,

aquella que fue testigo
del ajetreo de la calle,
se ha marchado, sumo y sigo,
se habrá jubilao, yo digo,
y hoy quise darle un detalle,

dicen que es ley de vida,
que todo lo viejo muere,
la imagino agradecida
jugando alguna partida
en una mesa de mujeres,
con sus cartas escondidas
para que no se las vieren,

ya no está Disco 2000,
ni tampoco los Lladró,
ya no podemos subir,
y yo solo quise escribir
a la que tanto curró,

y fue testigo del latir
del pueblo que me crió.








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