
En un muro gaditano
y escrito con trazo firme,
pegándole tol solano
hallé un aforismo arcano
que los ojos vino a abrirme,
lo escribiría un gadita
cuando la tarde se iba,
pa soltar lo que te quita,
pa dejar lo que te irrita,
pa disfrutar esta vida,
con una letra exquisita
por si alguien lo leía,
y lo que nunca me dijo
ni Coelo ni Bucay,
un nota chupao y canijo,
lo dejó en un escondrijo
en una pared de Cai,
sin enigmas ni acertijos,
sin revuelo y sin tangai.

