A Juan Antonio Rosa Sánchez, respirando tranquilo.

En este mundo ambiguo
y en esta vida cruenta,
es mi amigo más antiguo
(principio de los ochenta),
y así en vez de ser exiguo
este viaje ya me renta,

noble como un buen perro,
tranquilo como un acuario,
lleva unos años negros
asistiendo a dos entierros
y diciendo adiós al vicario,

me dio mi primer trabajo,
sufrimos las novatadas,
currábamos a destajo
cuando éramos dos renacuajos
y era fin de semana,

ahora respira tranquilo
y hay alguien que apuesta por él,
alguien que entró con sigilo
y dijo a este lo espabilo
y que se llama Isabel,

y como decía Mark Twain
tiene dos hijas rebeldes,
que no saben lo que hay,
y a veces las cosas guay
nadie te las envuelve,

para que un día descubráis
como escribía Bucay
que todo es quizás y depende.


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