
Vivir disfrutando de esto,
como si no hubiera un mañana,
acostarse con lo puesto,
y levantarse dispuesto...
que siempre sea fin de semana,
y que el día de tu entierro
no quepan en el camposanto,
que vayan hasta los perros
y que vuelvan del destierro
los que tú quisiste tanto,
que vayas vestido de gala
como en estas ocasiones,
y mientras tú te acicalas,
al tipo que mueve la pala
se le caen dos lagrimones,
y mientras las gotas resbalan
te grite: ¡con dos cojones!

