El Viejo y el Bar

¿Me pone por favor una cerveza?,
enseguida se la pongo, caballero,
¿a qué viene esa cara de tristeza?,
le tengo reservada aquella mesa,
siéntese tranquilo, se lo ruego,
y echando mano de su sutileza,
se sentó junto a aquel viejo el camarero,

pues que llega una época en la vida
en que uno se enfrenta a sus fantasmas,
y por muchas cervezas que te pidas,
extrañas a tus socios de partida,
y hay ratos que ya nada te entusiasma,

así que a ratos pido alguna caña
y me siento frente a frente con el vaso,
y como sé de mis amigos su calaña
sé que en el Valhalla me acompañan
o yo quiero creerlo, por si acaso.




Deja un comentario