Aquel fotomatón que había en Portillo, se quedó con las sonrisas de la gente, pasabas por allí de chavalillo y te hacías aquel selfie tan sencillo, y sonreías aunque no había nadie enfrente,
podía ser pa una foto de carné, o subiendo desde el Puerto dando tumbos, agarrado con quien hoy es tu mujer, con colegas que hace tiempo que no ves, o subiendo pa tu casa con los churros,
... nadie decía ¡mira!, no eran fotos digitales, si te salen mal, las tiras, si te salen bien, respiras y te ríes de cómo sales,
solo había un taburete pero entraba todo el grupo, yo he visto entrar hasta siete y dónde está ese carrete eso jamás se supo,
cuántos abrazos y besos se dieron en ese puesto, y aunque era estrecho el acceso todos salimos ilesos cuando el mundo era un proyecto,
hoy quise escribir estos versos porque no se olvide esto.