Hay un rincón ahí arriba
que en el alma se me amarra,
donde suelto la fatiga
donde ya no soy hormiga
sino holgazana cigarra,
donde llegó un día mi padre
donde se bañan mis hijos,
donde no hay perro que ladre
donde la tierra se abre
donde queda un escondrijo,
donde un día un portero
salvó a dos niños ingleses,
y bajo un mar traicionero
paró un penalti postrero
antes de que muriese,
donde el mar es esmeralda,
donde está el hotel Don Pablo,
donde estaba el Bar el Ancla,
donde voy andando en chanclas,
bajo andando y me baño.