Cisqui tiene ojos curiosos de esos que te escanean, de esos que leen los posos e interpretan las mareas, el guardián del calabozo curtido en diez mil raleas,
catorce mesas afuera en una cuesta empinada, y dentro de la nevera tiene Jose pal que quiera Estrella y Victoria heladas,
allá donde los Corrales, el callejón de los Altos, donde las gentes normales salen de sus portales, cuando no quema el asfalto,
no tiene neón en la entrada ni una estrella Michelín, pero es calle animada, donde nunca pasa nada y donde nada tiene fin,