La Faena en el Hospitalillo

Cuando uno baja al ruedo
y no tiene Apoderao,
es normal sentir el miedo
de quedarse bloqueao,

mirar hacia el tendido,
teniendo el sol de frente,
preguntarse si han venido,
si en las butacas hay gente,

por eso es gratificante
ver que aparte del toro
tienes público delante,
no está vacío el aforo,

recién terminada la tarde,
cuando he toreao el sexto,
¡muchas gracias, Dios te guarde!,
valoro mucho tu gesto,

siempre fui agradecido
igual joven que de viejo,
¡gracias por haber venido,
siempre llevo más que dejo!

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