Iñaki

Se queda con las tareas,
con la casa y con los niños,
con cuatro sillas de enea,
con el marrón y el pestiño,
sabiendo que las mareas
no pueden con el cariño,

con sus amigos de siempre,
con su miedo a naufragar,
con alguien que lo remembre
cada vez que algún noviembre
en la barra de algún bar
le digan que ellos le entienden
y ella le eche a faltar,

con los ratos que pasaron,
con la familia que hicieron,
porque no nos explicaron
que tan solo se alejaron
los que no se despidieron,

y los niños que quedaron,
para quienes naufragaron
... son el mejor madero.







Deja un comentario