
Un día encontré una mujer,
era una mujer sencilla,
guapa, muy guapa de ver,
fácil, fácil de querer,
vital como una bombilla,
que un día me dio un consejo
cuando chocamos las copas,
me dijo si quieres ser viejo,
no te mires al espejo
por si está sucia tu ropa,
siempre hay una carcasa
para tomar algo a broma,
y sin tomárselo a guasa
la vida no es qué te pasa
sino cómo tú te lo tomas,
pues nada, blanca y con asas,
como las de Mercadona.

