
Al lado de una rotonda,
y de un árbol centenario,
una taberna sin fonda,
mitad sol y mitad sombra
bordando su recetario,
un cristal para que esconda
de cerveza un santuario,
un lugar que deja impronta
por salir de lo ordinario.

Al lado de una rotonda,
y de un árbol centenario,
una taberna sin fonda,
mitad sol y mitad sombra
bordando su recetario,
un cristal para que esconda
de cerveza un santuario,
un lugar que deja impronta
por salir de lo ordinario.