Si subieras por la cuesta que va del Peral a la Ancha, hay una figura dispuesta que dicen que no se acuesta, y a dos mil guiris engancha,
tiene pinta de danés, pero de esos del norte, cien kilos sobre los pies, un metro ochenta de porte,
dice que esa es su vida, sentar gente a La Santa, una mesa concurrida, una botella compartida y unos pájaros que cantan, que la vida es muy aburrida y la gente no son plantas,
así que ahí lo tienes currando, con la calle hasta la bola, y quizás de vez en cuando lo han visto el Peral bajando caminito de La Ola.