A los Mellizos de Montellano

Resulta que no son mellizos,
resulta que son gemelos,
y que con cielo plomizo,
volviendo de algún bautizo
con seis DYC cortos de hielo,
la cigüeña, el voladizo...
o no saben si los frenos,
el azar o alguien quiso
traerlos en dos pañuelos,

uno es Antonio, otro Carlos,
son tela de buena gente,
no sabrías diferenciarlos
si quisieras intentarlo
cuando los tengas enfrente,

y cuentan que una tarde,
de esas tardes eternas
en que huyen los cobardes
y el valiente, sin alardes,
sabe que pierde una pierna,

se escuchó una voz serena
retumbando en Montellano
que decía: "No tengo pena,
solo quiero un alma buena
que me traiga ya a mi hermano"

y eso merece un poema,
y eso ahora es lo que hago.





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