Cuando lo ves la primera,
parece un actor o algo,
parece de los que siguiera
a Brad Pitt con su visera
en la de Malditos Bastardos,
pero eso es la fachada
de un tipo que ama su curro,
que habla sin decir nada
y que entiende las añadas
simplemente con susurros,
que está cómodo entre copas
y entiende del velo de flor,
que pone firme a la tropa
mientras pasa media Europa
por calle Pantaleón,
y que entendió que en la calle,
hace falta la alegría
de tener todo el detalle
de que el juez al final falle
y coloque una poesía.