Los cordones, a mi madre.

Tú me trajiste a este mundo
y me enseñaste a caminar,
primero los dos pies juntos,
lo siguiente ir dando tumbos,
después caerte y levantar,

después elegir amigos,
después elegir pareja,
darte nietos, sumo y sigo,
pasar ratitos contigo,
para luego ser testigo
y ver cómo te haces vieja,

vieja no es ser anciana
son distintas acepciones,
vieja es por esas canas
que te salen a mechones,
por las clases que me dabas
sin nunca darme sermones,
por la casa en la Atunara
y aquellos tiempos mejores,
y porque cuando tocaba
tomaste tus decisiones,

por eso cuando me llamas
soy yo ahora el que se para
y quien te ata los cordones.



Deja un comentario