Tú me trajiste a este mundo y me enseñaste a caminar, primero los dos pies juntos, lo siguiente ir dando tumbos, después caerte y levantar,
después elegir amigos, después elegir pareja, darte nietos, sumo y sigo, pasar ratitos contigo, para luego ser testigo y ver cómo te haces vieja,
vieja no es ser anciana son distintas acepciones, vieja es por esas canas que te salen a mechones, por las clases que me dabas sin nunca darme sermones, por la casa en la Atunara y aquellos tiempos mejores, y porque cuando tocaba tomaste tus decisiones,
por eso cuando me llamas soy yo ahora el que se para y quien te ata los cordones.