A Pedro, IN MEMORIAM

De la gente que se marcha
siempre recuerdo su voz,
se queda como la escarcha,
se me adhiere y se me engancha
como el rocío a la flor,

la suya me ronronea
a ratos por mis oídos,
puede que aún no me crea
que no habrá quien más le vea,
que es verdad que ya se ha ido,

yo le enseñé a hacer arroces
porque así le echaba un cable,
era de esos tíos precoces
que en seguida reconoces
que lo hará de puta madre,

las paellas las bordaba
y el negro salía perfecto,
y yo siempre disfrutaba
viendo cómo triunfabas
y pasabas al maestro,

todas excepto una,
la última fue un fracaso,
no sé si tenías lagunas,
no sé si falló la suma
cuando medías los vasos,

... a veces pienso que llego
y que vuelvo del futuro,
te agarro, te grito y te pego
pa que no apagues el fuego,
¡no ves que el arroz está duro!




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