
Digamos que el mar no tiene comienzo,
que empieza donde te toca,
y luego un pintor en silencio
va extendiendo todo el lienzo
del horizonte a las rocas,
digamos que el mar es rebelde...
y que nunca tuvo dueño,
que las olas van y vuelven
y viendo cómo se pierden
sigo creyendo en los sueños.

