A Pancho Varona, la Guitarra de Sabina

Ya no llena los aforos
que llenaba con Sabina,
le entra el arte por los poros,
calla hasta por los codos,
te saluda en cada esquina,
y tiene el genial decoro
del que no juzga ni opina,

un señor en una silla
que acaricia una guitarra,
las letras de carrerilla
y cuenta de forma sencilla
las anécdotas que narra,

si escuchas atentamente
y cerraras bien los ojos,
ves que lo adora la gente,
y que hace un Wizink Center
a partir de los despojos,

yo no sé si habrá fumata
o si el tiempo rebobina,
yo no sé si hay Fe de erratas,
yo no sé de qué se trata
o si hay por medio inquina,

mas no habrá quién hoy debata
que Pancho es, de forma innata,
la guitarra de Sabina.








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