Apareció por mi vida porque buscando dinero nos citamos en la esquina pa que viera mi trastero, y entonces me dijo enseguida ¡me gusta, quillo, lo quiero!,
es un señor gaditano pero de tierras sin playas, tiene un trato campechano y cuando te da la mano sabes que va a dar la talla,
su mujer desde pequeños, tres hijos ya por su cuenta, y está cumpliendo su sueño de ser al final el dueño de todo lo que está en venta,
un ático a la montaña y tres gatos de escayola, y aún le queda una hazaña: quitarle las telarañas al vino que nunca toma.