
Si me abrieran en canal
y me observaran por dentro
encontrarían a un chaval
al que le encanta charlar
y que siempre cuenta cuentos,
que no se mira el ombligo,
que observa pero no aprende,
que se apoya en sus amigos
y en su mujer ni te digo,
y ama a la gente con duende,
que quiere aprender a vivir
aunque anda sin libreta,
y tiene un sueño infantil:
quisiera vivir de escribir
como sueñan los poetas.

