A Víctor Sola, el centro del rosco de Loja

Viste camisa blanca,
siempre lo ves con lentes,
tiene sonrisa franca
y anda a trancas y barrancas
por endulzar a la gente,

dicen que con su hermano
regenta un Café de esquina,
cuando puede da de mano
y se va a tocar el piano
(con órgano nada rima),

es embajador de Loja,
donde presume de rosco,
hoy cambia en sus años de hoja
y tras un tira y afloja
habrá cerrado el quiosco,

habrá soplado las velas
tocando una partitura,
y un rosquito de canela
mientras toca la Obertura.




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