
Mi hijo te mira a la cara
y con esa mirada
de tipo sincero,
te dice que no sabe nada
que una encrucijada
es hoy su sendero,
y así se tumba en la cama
y a veces pensaba
en las reglas del juego,
y hoy ya volvió de Granada,
la suerte está echada
y yo siempre te quiero.

