A Roberto Álvarez, entre olivos y cervezas

Robbie es un profesor
metido a recepcionista,
siempre niega la mayor,
quiere entenderlo mejor,
no suele ser conformista,

salió de tierras de olivos
y se fue a la capital,
y allí en Madrid fue testigo
de poder seguir hoy vivo
después de cerrar el bar,

primero como cliente
en noches de trasnochar,
después aguantando gente
como un camarero paciente
hasta la hora de cerrar,

tiene en casa a María
y a un chaval llamado Andrés,
y dos mil guardias daría
por volver a aquellos días
en que Marta le decía
¡papá, me enseñas muy bien!,

pero la vida se pira,
y el tiempo no da un receso,
y de nuevo todo gira,
tu hija de nuevo te mira
y todo queda en un suceso,

y un día Hitler se retira,
Churchill sabía mucho de eso.


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