El niño que fui (sobre un verso de Karmelo C. Iribarren)

El niño que fui me mira,
y me pide explicaciones,
¿cuándo empezó la partida?,
¿puedo ir a la Salida
a que me den las instrucciones?,

le digo que eso no vale,
que el juego ya está avanzado,
que avanzas con lo que sale,
y todos jugamos iguales,
a todos nos dan un dado,

... que él juega y que yo mire,
que él lo haría de otro modo,
le doy el dado pa que tire,
a ver si jugando él consigue
mejorar lo que yo jodo,

y entonces me lo lo devuelve,
y me dice: ¡Es complicado!,
así que mi niño me absuelve
y me dice ¡fuiste fuerte,
ahora por fin me he enterado!,

luego en mis brazos, inerme,
vuelve a hacerme estremecerme
cuando dice mientras duerme:
¡yo sé que siempre has luchado!

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