
Las paredes encaladas,
las rejas en las ventanas,
las baldosas empedradas,
las farolas apagadas,
la gente a la resolana,
voy bajando la calleja,
es finales de un verano,
la vida quieta y perpleja
parada en calle Pelleja,
esquina al Altamirano.

Las paredes encaladas,
las rejas en las ventanas,
las baldosas empedradas,
las farolas apagadas,
la gente a la resolana,
voy bajando la calleja,
es finales de un verano,
la vida quieta y perpleja
parada en calle Pelleja,
esquina al Altamirano.