Tiene dos ojos despiertos
y la ironía en la mirada,
y un cartelito de Abierto
en un garito cubierto
donde entras medio muerto
y sales como si nada,
siempre gorra en la cabeza,
y la mollera tapada,
que le da cierta nobleza
y me trae la serie esa
que Baretta se llamaba,
siempre va hilvanando chistes
desfilando entre pacientes,
y el tío persiste y persiste
hasta que al fin te reíste
aunque siempre te lo cuente,
y a mí me gusta la gente
que te hace sonreír,
ya está jodido el ambiente,
por eso este tipo decente
desde antes de los veinte
yo en mi agenda lo metí.