
Está registrado en su Tomo,
como un personaje importante,
llegó pegando en el pomo,
le hicieron entrar adelante,
trae en su mirar el asomo
de un extremeño expectante,
la ternura de los gnomos
cuando miras su semblante,
la constancia y el aplomo
de quien vivía en Alicante
y cuentan que Carlos Palomo
va babeando a cada instante.

