Hay quien…

Hay quien se acerca a la vida
y se tira ochenta años,
y cuando va a la salida
le ponen un sello enseguida
por si vuelve como extraño,

y hay quien decide vivir
y no poner nunca el brazo,
entrar y volver a salir,
entrar de nuevo a pedir,
darle al portero un abrazo,

y un día se queda en la puerta
porque no dejan entrar,
a quien fijo a ciencia cierta
no aceptó nunca la oferta
de no salir a respirar.




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