A Álvaro de la Cruz, o a ritmo de baquetas

... lleva la risa consigo,
nunca sabe dónde aparca,
feliz tras un objetivo,
disfruta cuando te encuadra,
creo que es feliz por castigo,
y junta a aquellos amigos
con los que tuvo una banda,

voló a Santiago de Chile,
allí conoció a su pareja,
y de su madre recibe
un mensaje que le aqueja:
tu padre ha encargado ¡ dile
que le quiere quien le escribe,
si despertar no me dejan !,

volver, y volver pa volver
con Yarolay y con Guillermo,
después de Martín nacer
y así ser testigo pa ver
qué es el esfuerzo materno,

y aún retumban por Barco
el sonar de las baquetas
de aquel que cruzó el charco,
puso la vida en un marco
y triunfó con Los Saeta,

es en bolígrafos parco
... y nunca lleva libreta.



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