Pasamos el puto día mirando siete pantallas, qué tristeza, qué apatía, qué cruel monotonía, qué existencia más canalla,
cuando llegó "el apagón" y la vida se hizo oscura, no funcionaba tiktok, no me sonaba el buzón, no hice ninguna captura, ya no usaba el cargador, ya no iba contra natura,
al final lo que te queda es siempre lo más sencillo, leer una buena novela, charlar a la luz de una vela, acariciar a un perrillo, y al calor de una candela juntarnos en un corrillo,
y sé que Steve Jobs allí arriba ya no desplaza el dedo, y usa una cosa sin gigas que ya la usaba mi abuelo, un paquetito de pilas, y una radio del pleistoceno.