Poemas y Retratos

A Adrián Sánchez, 28º (o el arte de ordenar las sillas)

Viene desde el pasillo
con dos sobres en la mano,
con la cara de chiquillo,
las manos en los bolsillos
y ganas de irse temprano,

saluda en el mostrador,
siempre charlamos un rato,
y al irse pal comedor
dice: ¡mañana, mejor!,
¿tú que dices, truco o trato?

y así pasaron los meses
y también la temporada,
y llega el final de El Fuerte
hasta que marzo aparece,
y esta noche hay campanadas,

y así, currando a destajo
y abriendo su sacacorchos,
mandará todo al carajo,
cuando termine el trabajo

… pa celebrar veintiocho.

A Daniel Madrid, o Hong Kong Fui parando coches

Llega bajando la cuesta,
lleva su termo en la mano,
con esas gafas mal puestas
que enfocar es una gesta
y un trabajo sobrehumano,
y se pega algunas siestas
que Morfeo le llama hermano,

es el duende de la noche
que siempre busca la chanza,
y nunca pone reproches
cuando se acerca algún coche,
y al final nunca descansa,

creo que el ser segundo dan,
le ayudaría en la entrevista,
y es feliz si tuesta pan,
y el Daily Pocket le dan
pa que corte las aristas,

un figura en la barrera
que hace las noches risueñas,
un tovarich allá afuera,
feliz con unas tijeras
y viendo borracha a la peña.




A Paco Arillo, el sabio en la garita

Pasa las noches en vela
aguantando a clientes varios,
ni duerme ni se desvela,
alterna el ser centinela
programando en la cancela
con el código binario,

once años de condena
por haber cruzado el charco,
once años que le quedan
para cortar sus cadenas
y poder zarpar el barco,

nos cruzamos varias veces
en lo que dura la noche,
si la ocasión lo merece,
mientras la noche oscurece
y sigue entrando algún coche,

te mira con ojos agudos,
sin descuidar la marmita,
y entre saludo y saludo
da consejos siempre agudos
contra la pena y la cuita,

vuelve a pisar el felpudo,
vuelve el sabio a la garita.