Poemas y Retratos

A la amistad

Siempre creí en la amistad,
en la que surge de pronto,
en ese amigo de verdad
que se te empieza a colar
poco a poco en lo más hondo,

al que no hay porqué llamar,
ni hace maldita la falta,
al que siempre está al final
cuando a veces el azar
te reparte malas cartas,

ese que das un abrazo
si hace tiempo que no ves,
y llenas de pronto dos vasos,
y te pegas el gustazo
de llenar otro después,

algo así como el final
de la peli Casablanca,
con ese Bogart genial
diciéndole al Capitán:
¡vámonos Louis para un bar
que ya parece que escampa!

Hay que…

Hay que sacar pa meter,
hay que abrir para cerrar,
hay que marchar pa volver,
hay que volver pa empezar,

hay que jugar pa perder,
hay que perder pa ganar,
hay que quedar pa beber,
hay que beber pa olvidar,

hay que verse pa reír,
hay que sentir para amar,
hay que amar pa ser feliz,
no hay que sufrir, no es verdad,

hay que aprender a escuchar,
hay que morir por amor,
hay que mirar al brindar,
hay que brindar con pasión,

hay que empezar a abrazar,
hay que mirar más al sol,
hay que quedar por quedar,
hay que parar el reloj,

hay que decir la verdad,
hay que mentir con honor,
hay que esconder nuestra edad,
hay que ganarse el honor,

hay que vivir siempre atento,
hay que ir tocando madera,
hay que preguntar con tiento
¿hay cerveza en la nevera?









A Samantha Vega, a la sombra de Keith Richards.

Detrás de todo gran hombre
(no sabemos si es el caso)
hay alguien que no se esconde
y que llena medio vaso,
permítanme que hoy les ronde
y les rime con retraso,

ellos son dos cigarras
que pululan los juzgados,
él vive de su guitarra,
y de noche canta y narra
por baretos olvidados,
camisas de hoja de parra
y sombrero ladeado,
como aquel Pedro Navajas
que tanto habremos cantado,

ella acuesta a su prole
y le sigue a verlo actuar,
llega y le dice ¡ole!,
como hacen los españoles
si algo te empieza a gustar,

él le brinda el quinto toro,
que es la de Los Planetas,
y le guiña con decoro,
mientras ella, con los codos,
va empujando entre puretas,

y al fin de los bises varios,
ella está llena de dicha,
y se sube al escenario
y le grita: ¡pa notario,
dame un beso, Keith Richards!