Poemas y Retratos

Ha vuelto la Normalidad

Yo me asomaba al balcón
a las ocho de la tarde,
y allí estaba la afición,
más que en los Rolling Stones
o en un pregón del alcalde,

... luego videoconferencia;
lo menos tenía tres o cuatro,
que entraban con cadencia
y las hacía con prudencia,
enfocando el aparato...,
no me vieran la indecencia
de ir en bata y sin zapatos,

y en los tiempos de pandemia,
cuando el mundo se acababa,
la vida era más bohemia,
y tengo de una academia
una orla aún enmarcada
de un control de alcoholemia,
que en esos días aprobabas,
y el tiempo se las ingenia 
pa´ volver a las andadas,
y ahora solo hay gardenias,
ya no hay vecinos ni nada,
espero hasta ocho y media
y digo: ¡saldrán mañana!

y en estos tiempos normales
que ojalá que no se vayan,
hoy he vuelto a los anales
a ver los cariños reales
que surgieron en batalla,
aquellos abrazos joviales
que dábamos por pantalla.




A Guillermo Saló, o entre cuerdas y trastes.

Llegó de tierras Porteñas,
este maestro de niños,
de esos que cuando te enseña
lo hace dándote leña
mas mezclado con cariño,

luce perilla y bigote
y un tupé hecho de cerdas,
y sin que nadie lo note
va templando el capote
y va afinando las cuerdas,

dejó de ser funcionario,
dejó de ganar cuatrocientos,
y se subió al escenario,
donde toca temas varios
ante un público contento,

llegó de tierras Porteñas,
este maestro de escuela,
y aún por las noches sueña
con una sirena sureña
que al alba recoge las velas,

mientras pergeña y pergeña,
hasta que las yemas duelan.

A Siret

En una esquina del Rincón
una anfitriona de Estonia,
junto a un gran anfitrión, 
una Luna con balón,
y un perfume de colonia,

una chica educada
pendiente de un sirvengüenza,
una vikinga alada,
una anfitriona educada
que oculta sus rubias trenzas,

un vikingo descarriado
cansado de buscar puerto,
un madrileño hastiado,
un caballo desbocado,
que encontraron medio muerto,

una pareja que encaja,
cuando ya no daba un duro,
y al barajar la baraja
dos cartas que al fin encajan,
y creo que tienen futuro.