La vi cobrando en la caja, un sábado ya muy tarde, cuando uno se relaja, cuando ya nadie trabaja, salvo el que curra de balde, tenía la cara cansada y las manos hechas triza, con las gafas empañadas me miró muy educada, resurgiendo de la nada, naciendo de las cenizas, con una chapa doblada enganchada en la camisa, pasó códigos de barra y me ordenó los avíos, era una humilde cigarra que a su trabajo se agarra para así evitar el frío, me dijo treinta con veinte, yo treinta y uno le di, dio un gracias entre dientes, yo la miré de frente: ¡no, no, gracias a ti! hoy déjenme que la miente, espero que hoy haga puente y pueda un rato dormir.
Poemas y Retratos
A José Federico Barcelona, el lego durmiente.
Pelo blanco, barba tiza, oriundo de La Unión, jubilado aún en liza que tu tedio ameniza, con un libro y un sillón, debió éste ser buen profe dando clases en Granada, de esos legos que escoges porque al final reconoces que disfrutaste en la grada, me explicó un día que durmiente es lo mismo que traviesa, que sirven para que asienten de una manera paciente esas vías del tren tan gruesas, y así asientan sus cuentos y su libro Transterrados..., debemos estar contentos que no se resguarde del viento en hogar de jubilados, y que nos siga escribiendo, y le den, si está pidiendo tinta, resma y aún recado.
A Carlos Pérez Budia, 47º

Carli hace páginas web, coge código y lo corta, luego lo pega otra vez; pero eso no me importa, sus socios le traicionaron y él no cayó en el abismo, hoy tiene doce empleados; pero a mí me da lo mismo, juega al golf cien torneos, gana hierros, bolsas, fundas, aunque yo nunca lo veo, no le pasa con los Sultans, yo si he de serte sincero, el Carli al que yo quiero es el que tras un día duro sale al porche a echar un rato, coge cenicero y puro y una foto de los cuatro, pone un rato Extremoduro y entonces lee mi Retrato.

