Poemas y Retratos

A Javi Lima, el último mecenas.

Gafas de pasta azul,
y barbita recortada,
historias en un baúl,
juega escaleras o full
y envida en cada jugada,

en Málaga fue estudiante,
vendió pisos en Escocia,
y hasta montó un restaurante
de la cocina de Dante
a medias con una socia,

de los últimos mecenas
entre tanto tío jartible,
leerlo vale la pena
cuando se mete en faena
y publica Verso Libre,

en esta época insulsa
sin quijotes y sin cides,
para mostrar su repulsa
se ha unido a los de Impulsa,
Dios le dé ventura en lides,

una noche de hace meses
leyendo yo algunos versos,
vi que había venido a verme,
así que hoy quise ponerme
antes que esté más disperso,
y escribirle a quien concierne,

espero no ser muy extenso.







Quizás (a Lourdes, IN MEMORIAM)

Quizás no volvamos a vernos,
quizás no amanezca mañana,
quizás lo del fuego eterno
no esté en ningún cuaderno,
y solo sea leyenda urbana,

quizás no me quede carrete
pa´ decirte lo que siento,
quizás ya no tenga tapete
ni tampoco cubilete
y ahí estuve algo lento,

quizás los buenos momentos
son los que dejan más huella,
quizás a veces lamento
no haber metido el talento
dentro de una botella,
y haberla lanzado en el puerto
deportivo de Marbella,

quizás lo hiciéramos bien,
quizás ya llegó el fin del cuento,
quizás yo ya estoy en el andén,
quizás sale el último tren,
quizás no tengamos más tiempo.













Qué feliz

Qué feliz era de chico,
aunque no tuviera un chavo,
hasta los poco, poco y pico,
desde primero hasta octavo,

qué feliz viviendo al día
sin pensar en el mañana,
viviendo con la alegría
de hacer todo con ganas,

dos deberes y un problema
ya fuera de lengua o mates,
y zumbando por la puerta
sin recoger ni el petate,

qué feliz era de crío
y qué alegre mi mirada,
no tenía calor ni frío,
no había ni pista ni grada
qué feliz vivía el tío,
qué feliz era sin nada.