Poemas y Retratos

A Marifé de Triana (que solo tuvo un hijo pero salió bueno)

Tiene un pisito en Triana 
y tuvo un estanco en la boca,
y de pronto una mañana
se quedó viuda temprana
cuando iba de oca a oca,

luce melena blanca 
desde que era una chiquilla,
una sonrisa franca
y entre trancas y barrancas
superó el tirar colillas,

tiene un hijo que la ama,
tiene una nuera y dos nietos,
el primero la reclama,
la nuera le hace de dama,
los otros no paran quietos,

cuentan que hay una chiquilla
que envejece sin pereza,
que ya no usa boquilla,
que viste de capa y mantilla
entre Castilla y Pureza.





A Bely Lasso, o ¿en Tarifa hay arena?

Pelo rubio y labios rojos,
pero rojo bermellón,
vive la vida a su antojo
y ya no mira de reojo
siquiera el retrovisor,

le dije:¡te debo un poema!
y ella en un acto sincero
me dijo: ¡no hay problema,
ni lo pido, ni lo espero!,
más hoy me metí en faena
por si un día valen dinero,

no la conozco apenas;
pero según mi señora,
va a Tarifa una docena,
sin pisar nunca la arena
(son los bares lo que añora)
y tiene un humor en las venas
que si anda fina le aflora,

alguna muesca en el alma,
que en algún rincón habita,
y un grupo con quien empalma
por esta vida contrita,
buscando tocar las palmas
y evitar así las cuitas,

un grupo forjado con calma
... al que pusieron Marchita.









Lo superfluo

Yo abría siempre las botellas
perfilando bien el cuello,
de una manera bien bella
tratándola cual doncella
que atusara su cabello,

perfilando con denuedo
los pespuntes del relieve,
siguiendo fiel a mi credo
ponía con cuidado los dedos,
... no me quedaran nueve,

y entonces llegó un amigo
y lo quitó de una vez,
ya no me miro el ombligo,
ahora su ejemplo sigo
y al plástico, que le den,

lo que importa es el vino,
ya sea garnacha o mazuelo,
el cuello importa un comino,
es el genio de Aladino
lo que te eriza los pelos,
ese cabrón sibilino
que en este mundo cochino
es un regalo del cielo,

lo demás es anodino
cual papel de caramelo.