Seis pulseras en la mano
y la vida por delante,
un rostro sereno y ufano
un abuelo campechano
y una sonrisa hilarante,
leer poemas con rima
sonreir a cascoporro,
amiga de sus amigas,
beberse la vida a morro,
que no toque la bocina
y lo que más le fascina
es la nobleza felina,
y disfruta con los zorros.
Tiene cara de esos gnomos
que siempre dan buenos consejos,
de esos que no sabes cómo
te preguntan ¿plata o plomo?
si fruncen el entrecejo,
de esos que cuando me asomo
siempre salen del espejo,
no recuerdo bien por qué
el "miusic" se le quedó,
supongo por el tupé,
o puede que por los pies
cuando escuchaba su rock,
y hoy, ese gnomo callado,
entre sartenes y blondas
y con el delantal atado,
dicen que lo ha petado
y ha recalado en La Fonda,
y allí por el Santo Cristo,
con cuchara y un perol,
creo que ya lo han visto
bordando un suflé de pisto,
vestido por un modisto,
y bailando Rock & Roll,
chapó por un tipo listo
que nunca fue de farol.
Ponme el sello, salgo un rato,
que me dé un poquito el aire,
voy a atarme los zapatos
o quizás compre tabaco,
ahora vuelvo a por más baile,
voy a parar un poquito
a recobrar el aliento,
a sentir ese fresquito,
ahora vuelvo en un ratito
y otra vez me meto dentro,
si estoy dentro lo doy todo,
entre música y cerveza...
aquí no me dan con los codos,
ahora vuelvo y me acomodo
y retomo con más fuerza.