Poemas y Retratos

A Iván González, el Nadal de Guadarrama (o los gayumbos del Cholo)

Este es un "indio" encubierto,
es una pata de un banco,
y estoy seguro que es cierto
que lleva gayumbos puestos
con colores rojiblancos,

lo echaron de Cercedilla,
porque siempre se copiaba,
y sentado en ventanilla
llegó en bus hasta la orilla
temiendo que lo ligaran,

daba clases a mi hijo
y le enseñaba a listar,
cuando solo era un canijo
y sabía más de botijos
que de restar y sacar,
(por eso yo ahora lo elijo
para estos versos rimar),

hay quien no sabe enseñar
y otros lo hacen divertido,
y cuando Iván va a mear,
mira que no lo han seguido
y lee con placer de verdad
las letras que le han zurcido
... y lee, feliz de verdad:
¡mi Cholo, partido a partido!








A Lucio, el torero más noble

Lucio es mi hermano mayor,
que decidió echarme tiempo,
es como un perro pastor,
es como un buen profesor,
de esos que escuchan atento,

un tipo hecho a sí mismo,
un traje con mil cornadas,
ha caído a los abismos,
es experto en altruismo,
siempre da, sin pedir nada,

un buen libro en el regazo,
y una perra en un costado,
una pipa con su cazo,
con tabaco desliado,
y lo justo en un capazo
por si vienen más zarpazos
tener todo preparado,
y no le pegue el pullazo
y con el paso cambiado,

siempre tiene un buen consejo,
cada vez que yo me quejo;
pero soy mal estudiante,

mas si un día llego a viejo
quisiera ser el reflejo
de este torero elegante
y gritar frente al espejo
que me encanta tu talante.













Tengo (presentación de libro en Vesania)

Tengo unos buenos amigos,
y una mujer desde niña,
un cordón en el ombligo,
un rato pa´ estar contigo,
y un poquito de morriña,

tengo unos ojos pendientes,
y una birra con espuma,
dos hijos más que decentes
y amo escribir a la gente
lo que permite mi pluma,

tengo familia a mi vera,
dos años más de cincuenta,
una sonrisa sincera,
y si voy en carretera
un coche que ya se calienta,

tengo ganas de llegar
al final de esta partida,
quiero poder disfrutar
lo que quede por remar
en estas aguas crecidas,

tengo tiempo para un verso
o pa´ escuchar a Sabina,
un remite en el anverso
dirigido al Universo
para ver lo que él opina,

tengo una puerta abierta
cada vez que otra se cierra,
y una musa bien despierta
con los ojos siempre alerta
que en darme curro se emperra,

tengo ilusión por la vida,
y guardado pa´ un ratito,
un tinto que no se oxida,
tengo un alma agradecida,
y estos versos que recito,

tengo todo lo aprendido
a medio camino de viejo,
y este rato inmerecido,
gracias por haber venido
siempre llevo más que dejo.