Pasea casi un metro noventa
con una genuina sonrisa,
anda de forma lenta
y casi nunca se sienta,
él más bien te supervisa,
Nico es de esas personas
que sonríe con la mirada,
tiene una boca guasona
cuya sonrisa raciona
pa´ ocasiones señaladas,
y dicen que no abandona
jamás a sus camaradas,
y no te lo digo en broma,
Hugo esto lo gestiona,
y si mi hijo así razona,
yo no me meto en nada,
son como el punto y la coma
son formidables personas,
a Quevedo siempre entonan
y nunca van separadas.
De niña, su padre en casa
jugaba a que la ignoraba,
hacía como que repasa,
y luego con mucha guasa
parecía que se olvidaba,
y ella se va dando cuenta
que aquella niña de antes
dejó de ser Cenicienta
de una manera lenta
a los ojos de su padre,
ahora es Jorge el que clama
porque ella le recuerde,
y cuando se pone el pijama
si no la viera en su cama
dice: ¿Chelo, a qué hora vuelve?
y ahora ella es quien controla
el sosiego de un abuelo,
y con solo decir ¡Hola!
ya su padre se consola
y ya duerme sin desvelo,
sin un día ella encontrara
a su padre sin sosiego,
sería ella quien se acercara
y besándole en la cara
le diría ¡cuenta de nuevo!
Hoy fui a ver a mi equipo
ya que estaba por Madrid,
yo siempre fui de esos tipos
que viendo al Atleti flipo,
con mis indios, a morir,
empezamos con zarpazo,
... perdíamos uno a cero,
y vi un niño en el regazo
de uno de esos padrazos
con pinta de caballero,
¡Hijo, no es el resultado
por lo que todos venimos,
es ese sufrir con agrado
al que estamos tan atados,
por lo que un día nos unimos,
da igual si hoy no ganamos,
da igual si hoy no llegamos,
... es disfrutar el camino!
de pronto suena Sabina
por un bafle en un costao,
y saliendo de la esquina
un pase con vaselina
y ya ha empatado Joao,
y al terminar el partido,
el niño se gira al verme,
y va y le dice al oído
a ese padre renacido:
¡no vengas más sin traerme!