Poemas y Retratos

A Bubi y Benja

(Por una ilusión sin miedos,
por una euforia sin juicio,
y porque elegimos de credo 
a un arroyo vitalicio…)


Ella va y te dice ¡hooooliiiis! 
(con un montón de vocales), 
y lleva las cuentas a boli 
de un negocio de cristales, 

Él como un Richard Gere 
en Oficial y Caballero, 
hizo al final los deberes,
y ahora en los mismos talleres 
trabaja de cristalero, 

Van ya para diecisiete 
de aquella noche tan vieja 
en que en medio de cohetes 
la vida os dio dos billetes 
y elegisteis ser pareja, 

Conoceros fue un detalle,
compartiros un honor,
que este grupo nunca falle,
que no falle, por favor,

Que nunca os vayáis muy lejos, 
que no os sorprendan los males, 
que sigáis siendo pendejos 
rodeaos de carcamales, 
que en nuestro Arroyito añejo 
nunca se cuelgue un “For Sale”, 
y cuando seamos ya viejos 
que nos cambiéis los pañales. 

A SuperPaqui

Luce su media melena
cubriendo unos ojos oscuros,
a solas vuela y entrena,
se pone su capa, serena,
y ella vuela, te lo juro,

Creo que vino de Kryptón,
donde le dieron su capa,
y cuando hay un marrón
Paqui presiona un botón
y los problemas los tapa,

tiene un Min que siempre corre
en carreras solidarias,
un Javier que la socorre,
y esas fueron sus dos torres,
sus columnas necesarias,

y tiene en su Noe un cariño
de esos que ya no quedan,
el que solo te da un niño
cuando ríe y te hace un guiño
con toda las ganas que pueda,

y luego llega al trabajo
reventada de volar,
te trata con agasajo,
hace todo del carajo
con un talante ejemplar,
y luego planeando bajo
regresa a Galapagar,

y yo cojo ventanilla
y voy aprendiendo, sin prisa,
de verla currar en su silla
y verla cómo organiza,

y siempre me maravilla
que bajo la mascarilla
siempre tiene una sonrisa.












A Araceli, del Yuyu´s bar

Luce un moño con estilo,
y una sonrisa innata,
y mientras yo el bar perfilo
voy notando con sigilo
que esta no es una novata,

hay gente que va despacio
y gente que ves con tablas,
que ya pasan del prefacio,
ya no creen en San Pancracio
y lo notas cuando te hablan,

luce un moño con estilo,
y se te acerca serena,
y no pregunta qué pido...
va y te dice: ¡lo he leído
y me encantó tu poema!

y a uno que es agradecido,
ya lo puso en un dilema,
y hoy estos versos zurcidos
he salvado de la quema.