Poemas y Retratos

Un torero con clase

Hay gente que nace con clase
y no lo puede evitar,
no sé si el torero nace
o con el tiempo se hace
yo no soy de torear,

Solo sé que en este mundo
adoro las cosas bien hechas,
y por eso estos segundos,
y mi orgullo más profundo
para el que sale en la percha,

Yo nunca envidio una boda
y yo paso de abolengos,
yo solo soy un rapsoda
que tengo la suerte toda
de los amigos que tengo,

Y yo valoro a don Carlos
en su versión más modesta:
un hoyo para ganarlo,
tres sultans para contarlo,
un puro para fumarlo,
un hermano pa´abrazarlo, 
su negocio pa´cuidarlo
y una chaqueta bien puesta.


A Juanar (foto cortesía de Carlos Cáceres)

Subiendo desde Marbella,
después de pasar Ojén,
hay una hermosa doncella
que en mí ha dejado huella
y que es mi refugio zen,

Aparcar donde el Refugio
subir hasta el Monte Rita,
imbuirte en el influjo
y en esa especie de embrujo
que en estas cimas habita,

Subir hasta Tajo Negro,
o circunvalar El Pozuelo,
es descanso pal cerebro,
un consejo sin arredro,
muchos ratos que congelo,

Una birra en Couzen´s Hill,
donde ves toda la costa,
o allí en Plácido´s Seat,
donde el sol se ve salir
e irse de forma angosta,

Pero ahora ya me explico
porqué en la número cinco
de este Refugio sin calle,
buscando un sitio distinto
para escribir con detalle
con su eterno sable al cinto,
sus Memorias con precinto
aquí escribió Charles de Gaulle,

mientras yo busco mi pico
... en este genuino valle.


A Anna Ramón Pinto, (cortesía de Raquel Sánchez López)

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
sin pancarta y sin cartel
hay quien expande el bien,
lo comparte y lo pregona,

Dice siempre lo que piensa
y piensa en aquí y ahora,
cuentan que tiene dispensa,
pa´ hacer del amor defensa
y por eso se hizo escritora,

Si Anna se cae, se levanta,
y se vuelve a la Salida,
dicen que Egipto le encanta,
que entre risas siempre anda,
y siempre la ves divertida,

Gusta de ser maestra…
aunque ella enseña sin aula,
tiene a izquierda y a diestra
los músicos de su orquestra,
que se llaman Joan y Paula,

Allí por donde el Vendrell
en tierras de Tarragona,
cuando yo empecé a caer,
vino y me puso una red
y me hizo mejor persona.