Yo me creía un tipo guay porque era del montón, y si miras lo que hay, tal como está el tangai, hay gente que vale un mojón. Pero ayer fui al hospital que es donde no hay que ir, mi mujer estaba mal y no quería verla sufrir. Y en la camilla de al lado había un hombre forzudo, ... con el pelo rasurado siempre a su madre pegado, mientras él se hacía menudo. Él la decía : ¿mamita, la giro del otro lado?, ¿quiere que le eche cremita en los labios agrietados?, no sufra, esté tranquilita, ¿la vuelvo de este costado?, era una escena contrita que me tuvo ensimismado. Escuchándolo me dijo que era un cáncer galopante, y que nunca como hijo podría ser él tan prolijo como con él fue su madre. Y hoy ya sé que Supermán no se cambia en la cabina, ni en un cómodo diván, lo vi ayer con todo su afán luchando tras una cortina, sin capa, sin diazepam, sin nolotil, sin morfina.
Poemas y Retratos
La rubia y la ola

Yo nunca entendí de olas, si son de derecha o de izquierda, o si esto es una trola, yo sé que hay cosas que molan y aquí dejo la moviola para que nunca se pierda. Era una cosa bonita..., si me apuras, sensual, verla allí tranquilita, sin zozobras y sin cuitas, capeando el temporal, mientras su tabla levita cogí mi Sagres fresquita, ... me gustó verla bailar, eso fue en una calita en una zona perita: Porto Covo, Portugal.
O guerreiro do mar (a Ignacio Leal)

O guerreiro do mar es un tipo que siempre hace lo que toca, ... y busca con anticipo seis días y coger su equipo, su tabla, sus olas, su ropa. Le gusta la gente sana, no repetir las cosas, no quedarse con las ganas, no tiene fin de semana ni aguanta a la gente curiosa, ni que fulano o mengana pregunten de forma sinuosa. Le gusta la pasta al dente, la gente que va por derecho, el pan tostado crujiente, (yo lo hago menos hecho), bajar a la orilla valiente cargando con sus pertrechos. O guerreiro do mar es amigo que me llevó de excursión, fue un placer viajar contigo, gracias por el abrigo, ... te regalo esta canción.


