Poemas y Retratos

Qué envidia de versos (homenaje a Miguel Hernández)

Era un poeta pastor
que casi no fue a la escuela,
y en los años del horror
con tan solo treinta y dos
ya era dueño de una esquela.

Hizo la nana más triste
que jamás nadie escribió,
fue la respuesta que diste
a aquel hijo que no viste
pues alguien te encarceló.

Y en medio de tanto congojo,
tu poema más profundo,
escrito con rabia y enojo,
pues pan y cebolla a remojo
comía tu hijo moribundo,

y hastiado en un calabozo,
le escribiste, furibundo:
"Es tu risa en los ojos,
la luz del mundo",
son los versos que yo escojo,
no hay nada más cierto y rotundo.

Cartones en la noche (una historia real)

Lo vi anoche a última hora,
llevaba el rostro azorado,
y oteaba sin demora
una esquina acogedora
donde instalar su tinglado.

No tendría más de cuarenta,
por casa tenía una mochila,
en una noche cruenta
con previsión de tormenta
y una rasca que te rilas.

Y a las tres de la mañana
de pronto empezó a diluviar;
me imaginé su desgana
sin deseo ya de jarana
... yéndose a refugiar.

Espero encontrara a Noé
y lo acogiera en su arca,
y le diera de comer,
una brocha o un pincel
pa´ pintar juntos la barca,
y estando ocupado con él
esquivar mejor la parca.