Poemas y Retratos

Al Will Hunting de el Puerto

Era un Will Hunting de el Puerto,
era una buena persona,
en datos era un experto,
pídele un número cierto,
no te enfades si no razona.

Robin Williams ya no está,
no hay pizarra en el pasillo,
una silla para andar,
pañales para acostar
y su risa de chiquillo.
De noche le da por pensar,
(mientras cuenta corderillos)
por qué no puede jugar
aunque sea de tapadillo:
confianza y a esperar,
un día lo van a sacar...
y dejará el puto banquillo.

Tan seguro como hay mar,
tan justo y hasta tan sencillo.






La violinista

Ella rasgaba las cuerdas 
del arco de su violín,
tenía la espalda hecha mierda,
doce euros en la cuenta
y nueve en el calcetín.

Juntaba el violín a su cuello
y le entregaba su alma,
y hasta el último resuello
aquello era todo un destello
de algo perfecto y en calma.

La gente pasaba a su vera,
se giraban y seguían,
algunos echaban monedas,
otros cruzaban de acera;
... pero ella no los veía.

Solo escuchaba las notas
y seguía su partitura,
con sus medias medio rotas,
sin poder pagar las cuotas,
... lejos, sola e insegura.

Y en eso abre los ojos
y ve que no es una falacia,
que una niña, con sonrojo,
la saca de sus despojos
cuando le susurra: ¡Gracias!







Por qué nos hacemos viejos

Por qué nos hacemos grandes,
por qué nos volvemos serios,
por qué la estulticia se expande
sigue siendo aún un misterio.

Por qué ya no nos reímos,
por qué la vejez no te avisa,
por qué los niños que fuimos
se marcharon tan deprisa,
por qué lo mejor que vivimos
lo hicimos siempre sin VISA.

Qué hay que hacer si en el felpudo
alguien dice "truco o trato",
por qué se ha perdido el saludo
si no hay nada más barato.

Por qué cuando voy creciendo,
voy perdiendo y creo que gano,
lo más valioso es el tiempo,
yo cojo el circo y lo vendo
y a jugar con los enanos.

Por qué nos hacemos viejos,
y ahora que entiendo la vida,
no me tornas los reflejos
... y me envías a la Salida.