Poemas y Retratos

Por eso Sabina es el más grande

Por eso hay quien ensarta ripios malos,
por eso hay quien escribe versos buenos,
por eso va delante siempre el rayo,
por eso tarda un poco más el trueno,

por eso va la gente y vuelve a verlo,
por eso vienen tres generaciones,
por eso tiene la voz de estraperlo,
por eso no mueren sus canciones,

por eso se extinguen otras letras,
por eso se olvidan los cantantes,
por eso se recuerdan los poetas,
y por eso Sabina es el más grande.





A Olaya, la sonrisa del ascensor

Luce una sana sonrisa
de dibujos animados,
dicen que vive sin prisa
y que el móvil no la avisa
porque lo tiene apagado,

que siempre está si hace falta,
que fuma cual camionera,
que una birra siempre encarta,
que luce en una pancarta:
¡aunque whatsapp no comparta,
yo soy tu amiga sincera!,

y esperando el ascensor
un día por donde la RESA
se asomó por la rendija,

y me dijo ¡oiga señor,
yo soy amiga de esa
que yo creo que es su hija!




A Diego Tapia, el domador de burbujas.


Uno entre seis hermanos,
familia de comerciantes,
un trato afable y humano,
un tipo de esos campechanos
que heredaron buen semblante,

te atiende en el Mediodía,
anda entre ostras y cavas,
y encontró la melodía
del que sabe la ironía
de que lo bueno se acaba,
y si no, es que no valdría,
no valdría nada de nada,
es por saber que expira
que esta vida se te clava,

entre las mesas dibuja
su ritmo, que nunca para,
y es domador de burbujas
que es profesión de las raras,

viene encima a mis poemas
y me agradece la tarde,
¡era una tarde de pena
y tus versos me serenan,
escucharte no fue en balde!