Poemas y Retratos

A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron…

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
con los que esta Navidad
ya no podremos brindar
ni darles un beso sincero,

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
a los que ahora sin chistar
... les dejaría uno fumar
y les pondría el cenicero,

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
a los que en la tempestad
no dejaban de bogar,
y nunca los vi rechistar,
y allí en medio del mar,
me descubrieron que estar
es hacer de capitán
y también de marinero.

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
al que me vino a enseñar
que con salud y amistad,
... ya buscaremos dinero,

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
y nos dieron su bondad,
y nos partieron su pan
con aquel guiño sincero.

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
al que era un Peter Pan
y una mala enfermedad
se lo llevó a él el primero,

A tod@s los que no están,
a tod@s los que se fueron,
al que ya no puede hablar,
pero me vino a enseñar,
que si uno es caballero,
no nos podemos quejar,
y aunque a veces esté mal
... aún tiro y puedo jugar
los dados en este tablero.

¡Un beso y Feliz Navidad,
aquí se os echa de menos!

El inframundo, (homenaje a los que no tienen).

Él pedía con una mano
y la ponía como un cuenco,
con un pudor sobrehumano,
y en la puerta, ya temprano,
pedía que un samaritano
le echara dinero suelto,
y sonreía siempre ufano,
por no morirse de muerto,

Llegaba al albergue tarde
... y llenaba su tazón
con un caldo que no arde,
sin un ángel que le guarde,
y buscaba alguna parte
donde poner su colchón,

Qué duro no tener suerte
... y no tener siete vidas,
y saber que hasta la muerte
solo le queda ser fuerte
y saber que no hay salida,
que el dolor no va a dolerte,
y no hay tierra prometida,

Y hoy lloró al despertar
cuando limpiaba su lata,
y se puso a recordar
cuando solo era un chaval
y saludaba a Gaspar
al pasar la cabalgata,

Y pide volver a empezar
... y le dejen anotar
al margen su fe de erratas.

A Claudia, 18 (de niña a mujer)

Cuando yo oía a Julio Iglesias,
siempre pensé que era un ñoño,
y ahora el tiempo me desprecia
y vuelvo a topar con la Iglesia,
¡cómo pasa el tiempo, coño!

Ya no eres ninguna niña,
ya estás hecha una mujer,
y el tiempo, que todo lo apiña,
me saca de la morriña,
me pega de frente y me endiña
con la mano del revés,
y luego un ojo me guiña
pa´ que los lomos me ciña
y pueda ayudarte a crecer,

Fuiste una niña fácil,
amiga de tus amigos,
con una sonrisa grácil
pendiente siempre del frágil,
atenta con cinco sentidos,
para acudir siempre ágil
donde hubiera un afligido,

Y mientras tú vas creciendo,
yo juego el segundo tiempo,
y dejo de nuevo el banquillo,

Y eso es un lujo tremendo,
protegerte contra el viento,
haciendo de nuevo mi hatillo,

y así yo sigo aprendiendo
mientras tú vas descubriendo 
que la vida es un ratillo.