A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, con los que esta Navidad ya no podremos brindar ni darles un beso sincero,
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, a los que ahora sin chistar ... les dejaría uno fumar y les pondría el cenicero,
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, a los que en la tempestad no dejaban de bogar, y nunca los vi rechistar, y allí en medio del mar, me descubrieron que estar es hacer de capitán y también de marinero.
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, al que me vino a enseñar que con salud y amistad, ... ya buscaremos dinero,
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, y nos dieron su bondad, y nos partieron su pan con aquel guiño sincero.
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, al que era un Peter Pan y una mala enfermedad se lo llevó a él el primero,
A tod@s los que no están, a tod@s los que se fueron, al que ya no puede hablar, pero me vino a enseñar, que si uno es caballero, no nos podemos quejar, y aunque a veces esté mal ... aún tiro y puedo jugar los dados en este tablero.
¡Un beso y Feliz Navidad, aquí se os echa de menos!
Él pedía con una mano
y la ponía como un cuenco,
con un pudor sobrehumano,
y en la puerta, ya temprano,
pedía que un samaritano
le echara dinero suelto,
y sonreía siempre ufano,
por no morirse de muerto,
Llegaba al albergue tarde
... y llenaba su tazón
con un caldo que no arde,
sin un ángel que le guarde,
y buscaba alguna parte
donde poner su colchón,
Qué duro no tener suerte
... y no tener siete vidas,
y saber que hasta la muerte
solo le queda ser fuerte
y saber que no hay salida,
que el dolor no va a dolerte,
y no hay tierra prometida,
Y hoy lloró al despertar
cuando limpiaba su lata,
y se puso a recordar
cuando solo era un chaval
y saludaba a Gaspar
al pasar la cabalgata,
Y pide volver a empezar
... y le dejen anotar
al margen su fe de erratas.
Cuando yo oía a Julio Iglesias,
siempre pensé que era un ñoño,
y ahora el tiempo me desprecia
y vuelvo a topar con la Iglesia,
¡cómo pasa el tiempo, coño!
Ya no eres ninguna niña,
ya estás hecha una mujer,
y el tiempo, que todo lo apiña,
me saca de la morriña,
me pega de frente y me endiña
con la mano del revés,
y luego un ojo me guiña
pa´ que los lomos me ciña
y pueda ayudarte a crecer,
Fuiste una niña fácil,
amiga de tus amigos,
con una sonrisa grácil
pendiente siempre del frágil,
atenta con cinco sentidos,
para acudir siempre ágil
donde hubiera un afligido,
Y mientras tú vas creciendo,
yo juego el segundo tiempo,
y dejo de nuevo el banquillo,
Y eso es un lujo tremendo,
protegerte contra el viento,
haciendo de nuevo mi hatillo,
y así yo sigo aprendiendo
mientras tú vas descubriendo
que la vida es un ratillo.